MARTINI DOBLE

Blog de Reseñas de Música, Cine, Libros y Política

La más constante de nuestras tradiciones

Posted by martinidoble on 23 March, 2006

Velasco.jpgDesde el invocado Pachacútec hasta el novísimo Ollanta, nosotros los peruanos y nuestros ancestros hemos aplaudido y apoyado a los gobiernos de “mano dura”. ¿De dónde nos sale la vocación autoritaria?

 Quienes revisen el Informe de la Comisión de la Verdad (CVR), encontrarán bastante tema para meditar. Uno de los datos que me sorprendió fue el apoyo que muchos pueblos de la sierra dieron inicialmente a los senderistas.
 

¿A qué se debía este apoyo? Pues a que, usualmente, lo primero que hacían al “liberar” una comunidad era indagar por quienes eran considerados “lacras sociales”: adúlteros, homosexuales[1], abigeos, etc., además por supuesto de cualquier persona que representara al Estado. Lo segundo que hacían era asesinarlos, casi siempre ante toda la comunidad.
 

No era raro que en ese momento los comuneros se decidieran a apoyar a los subversivos. Obviamente había aquellos que lo hacían por temor, pero en muchos otros casos el razonamiento era “por fin hay alguien que hace algo acerca de la injusticia”. abimael_guzman0.jpg

En el ámbito rural, en muchas comunidades, la vida es sumamente rudimentaria y hasta cruel, como lo es en casi todos las zonas pobres debido a la deprivación de muchos elementos que satisfacen necesidades: servicios, ingresos, calidad de vida en general.
 

Por lo tanto, una explicación para el apoyo al autoritarismo sería, al menos en este escenario, la percepción de que el autoritario:
 

  • Actúa rápido
  • Es radical
  • No está comprometido con la situación actual o las relaciones previas

Mientras que el Estado (o el status quo):
 

  • Es lento, lleno de instancias intermedias, burocrático
  • Es “blando”, relativiza las faltas, permite que muchos “infractores” se evadan
  • A menudo adolece de las mismas lacras que se supone debe corregir

Pero muchos de quienes apoyaron a Velasco Alvarado, a Morales Bermúdez, a Fujimori, a los senderistas, vivían en zonas urbanas, donde las condiciones de vida son, en promedio, mejores. En esos casos es más difícil encontrar la lógica del apoyo.
 

alberto-fujimori.jpgProbablemente, pueda deberse a que el Estado ha sido ineficaz en combatir aquello que los peruanos consideran negativo y rechazable, como la delincuencia y la corrupción. O tal vez se sienten totalmente ajenos al orden social, y desean que alguien lo destruya para así tener posibilidades de acceder a un orden nuevo, lo cual, todas y cada una de las veces, ha sido una esperanza frustrada.
 

Esa frustración engendra agresividad, que es canalizada en el voto anti-sistema, y en el apoyo a alternativas violentistas.
 

Por otro lado, la democracia liberal es una institución relativamente nueva en nuestro país, cuyos beneficios típicamente recaen en la clase media y alta (decía Mariátegui a un periodista: “la libertad de prensa le puede servir a usted y a mí, pero no a un campesino analfabeto”), y que no está enraizada ni en nuestra historia ni en nuestras costumbres.
 

Nuestras empresas son autoritarias, nuestras familias son autoritarias, nuestra vida social es autoritaria (recordemos las pandillas), incluso nuestro deporte es autoritario (¿en qué otro país del mundo un gorila  convicto y confeso como Alfredo Gonzáles podría ser el Presidente de uno de los clubes de fútbol más populares e importantes?) AlfredoGonzales1.jpg
 

Sin embargo, existe un acuerdo casi universal acerca de que la democracia es la mejor opción de gobierno que puede tener un país. Existe acuerdo mundial en que ciertas prácticas internas (como la estabilidad jurídica, la promoción a la inversión y un Estado sólo arbitral y promotor, no empresario) hacen que un país progrese social y económicamente, y esas prácticas son parte de la democracia mucho más fácilmente que de una dictadura.
 

A pesar de todo esto, nuestros pueblos siguen apoyando la “mano dura”.
 

Es probable que en la democracia sean importantes los matices, el diálogo, la concertación, la persuasión. Herramientas que un pueblo poco educado y pobre en capacidad de análisis no puede usar. Como los bárbaros que quemaban bibliotecas porque no podían leer, nuestro pueblo quema la democracia porque sus herramientas les son inaccesibles.
 

En cambio, la dictadura es simple, las decisiones son blancas o negras, sin gamas, hay un mandamás claro y en su juicio final se acaban las murmuraciones. Además, cumple con el paradigma asistencialista: que el dictador (nuestro padre, en términos psicoanalíticos) reparta recompensas y castigos, pues me libera del trabajo de hacerlo yo.
 

Sin duda, la democracia exige bases educacionales y sociales que no tiene aún en el país.
 

Construirlas en un asunto de largo plazo. Pero, precisamente por falta de esas bases, es cada vez menos probable que la democracia dure lo suficiente para echar raíces.
 

Ollanta.jpgPuede que Ollanta no sea elegido, al fin y al cabo. Esa es la preocupación superficial. La de fondo es que nuestra vocación como peruanos es dictatorial. Nos encanta, basta con ver nuestra historia: 80% de los mandatarios han sido dictadores, la mayoría militares. En otros países, se ha generado revoluciones sangrientas para deponerlos; acá, sólo aplausos y acatamiento.
 

Si Ollanta no es elegido, es probable en cinco años lo sea otro Humala (Antauro, o Ulises), o Fujimori, u otro que surja y sea percibido como suficientemente “duro”.
 

A menos que el próximo gobernante sea un(a) verdadero(a) demócrata que, además, gobierne bien. ¿Poca cosa, no?
 

Pregúntese el lector, en consecuencia, si nuestra historia tiene o no efectos en nuestra situación actual. Y cuestiónese si vale la pena seguir con la misma tonada


 

[1] Es necesario declarar explícitamente que Martini Doble rechaza cualquier actitud homofóbica. En este párrafo se incluye a los homosexuales porque esa fue precisamente su situación: muchos categorizaron (y categorizan) a este grupo como “lacra social”. Sin embargo, esa no es una opinión con la que este blog se solidariza.

One Response to “La más constante de nuestras tradiciones”

  1. little reno casino…

    by congregated vale stunts coconuts!insincere …

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