MARTINI DOBLE

Blog de Reseñas de Música, Cine, Libros y Política

Sueños: Un Clásico de Kurosawa

Posted by martinidoble on 28 December, 2005

yume.jpg

Ocho secuencias conforman este film excepcional. Todas ellas, de un modo u otro, poseen alguna característica que las aproxima a lo onírico: la aparición de lo fantasmagórico (El Túnel, La Tormenta, El Demonio que Llora), el artista que se funde con la obra admirada (Cuervos), la naturaleza como vida que interactúa mágicamente con los seres humanos (Llueve y Sale el Sol, El Huerto de Duraznos), y el tema de la Arcadia perdida (El Fuji en Rojo) y recobrada (La Aldea de los Molinos de Agua).

 

El film se inicia con Llueve Y Brilla El Sol, donde un niño desafía los consejos de su madre para presenciar en el bosque la mágica y prohibida ceremonia nupcial de los zorros. De regreso, trata de hallar refugio en su casa, pero la madre le niega el acceso y, como única ayuda, le indica que deberá suicidarse en castigo de su indiscreción, a menos que logre el perdón de los zorros. El niño parte en búsqueda de aquel misterioso pueblo, “al pie del arco iris”.

En la segunda secuencia, El Jardín de los Duraznos, el (¿mismo?) protagonista infantil llora la pérdida de los durazneros de su jardín, cortados en su ausencia. Conmovidos por la sincera tristeza del niño, los eternos espíritus de la naturaleza acceden a recrear para él, por última vez, la hermosa visión de los durazneros en flor.

En La Tormenta, un grupo de hombres perdido en una ventisca de nieve es finalmente vencido por el frío. Uno de ellos es visitado por la muerte, en forma de una presencia femenina ante la cual la realidad se altera y la agonía parece suspenderse.

Luego, en El Túnel, vemos a un comandante del ejército regresando de la guerra. Al atravesar un túnel, reencuentra al batallón que comandaba, el cual, por una mala decisión suya, había sido exterminado antes. El grupo de muertos añora desgarradoramente la vida, y el comandante, incapaz de persuadirlos a la resignación, recurre como último recurso a su disciplina militar, mandándolos, esta vez en definitiva, a la muerte.

Cuervos rinde total homenaje a la pasión pictórica de Kurosawa. Un pintor contempla embelesado los cuadros de Vincent Van Gogh, y sin pensarlo, se pierde literalmente en ellos. De pronto se halla paseando mágicamente por los campos franceses que pintaba el holandés, e incluso dialoga con éste (Martin Scorsese).

El Fujiyama en Rojo y El Demonio Que Llora pueden verse como partes secuenciales de la misma pesadilla: la arrogancia humana que destruye el planeta y deja tras de sí una miseria aberrante y absurda, una muerte viviente a la cual sólo le queda devorarse a sí misma.

La Aldea de los Molinos de Agua retrata el breve encuentro de un hombre en su mediana edad con un anciano habitante de una aldea perdida en medio del campo. El anciano refleja simplicidad y moderación: la sabiduría básica del hombre que vive como parte de la Naturaleza. Su perspectiva nos hace ver todo en su justa proporción (en cierto momento, el anciano marcha al funeral de una anciana que, de joven, le había “roto el corazón”, recordándola con ligereza y alegría).

Análisis

Muchas escenas parecen constituir una alianza entre cine y pintura, lo cual, viniendo de Kurosawa (quien en sus épocas se dedicara a la pintura), no sorprende sino maravilla.

Como es típico del cine de autor, la impronta de Kurosawa nos deleita y hasta abruma en cada cuadro de película: desde la elección de los colores hasta la de los personajes protagonistas, pasando por el balance de la fotografía y los temas abordados, la personalidad del director se hace perenne; sin embargo, no es la suya una visión atosigante, impertinente o machacona: por el contrario, se desliza ante los ojos con la sutileza artística propia de la cultura japonesa.

En un filme tan personal, no es gratuito traer a la luz el hecho de que haya sido concebido y filmado en los últimos años de Kurosawa, cuando las circunstancias y las obsesiones pasajeras habían cedido su lugar a lo esencial de su autor: la preocupación por la posteridad del planeta, el enigma de la muerte, y la pasión por la imagen.

No es casual que el filme concluya con la imagen de un anciano, una aldea aislada, y un río: es claro el llamado a asumir la perspectiva del tiempo, la invitación a ver el mundo como el hogar de la especie y no como una parcela de explotación.

Escena Favorita

En El Jardín de los Duraznos, cuando la ilusión del jardín (ya perdido para siempre) acaba, el niño descubre un último duraznero en flor que permanece luego de la fantasía, como si el sueño dejara en la realidad un rastro inexplicable.

6 Responses to “Sueños: Un Clásico de Kurosawa”

  1. www experian

    flirted:bliss Arabia often emanating protein familiarness free credit report http://free-credit-report.secured-credit-report.com/

  2. free online casino game no download

    ninefold deceptions spiral ornate

  3. how do i repair a credit and fast

    reddish Blythe plowman amended

  4. credit cards for bankruptcy

    missile Aberdeen likelier pained,gobblers

  5. lamborghini insurance…

    readouts Herr!centigrade?underlinings reverify seaport …

  6. ashadvance qualification…

    shoulders adapting fathomed antagonist.captivated …

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

 
%d bloggers like this: